viernes, 15 de noviembre de 2013

Prólogo

Lo que aquí voy a contar, lector, se escapa a la compresión del hombre - se escapa a la mía al menos - y, por tanto, no espero que mi historia sea creída. No espero siquiera que sigas leyendo para intentar descubrir un, a mi entender, inexistente porqué. No te lo pediré. No sé si lo haría yo en tu lugar.

Dicho esto, veo necesario concretar algunas cuestiones: esta historia - si al menos fuese la mía - no es misteriosa narración, ni cuento de terror, es sencillamente una transcripción; la transcripción de una duda - o de varias. Quién sabe ya -.
No debes esperar fórmulas que busquen una aparente veracidad en mi relado. No te diré mi nombre, ni cuándo ocurrió. No lo considero relevante para los hechos. Lo único que puedo prometer es ser completamente fiel a la historia. Describiré minuciosamente cada detalle que pueda ser relevante para formar una más que improbable conclusión.

Haré de mi duda tu duda, consciente de que tu solución no será mi solución.

No hay comentarios:

Publicar un comentario